2012/07/02

Drácula, de Bram Stoker (o la importancia de escribir un diario)

Saludos monsieur, madame!!

Hacía tiempo que quería leer la novela Drácula de Bram Stoker, y al final entre unas cuestiones y otras siempre lo dejaba de lado; es más, puesto que en tono jocoso (si me permiten la broma) yo misma me decía que "cómo podía considerarme gótica sin haber leído Drácula" :P, así que este año, y más con motivo del centenario de la muerte de su autor, me decidí a leerla y he de reconocer que me ha tenido absorta en su lectura la semana que me ha durado, si bien he lamentado muchísimo que tuviera que acabarse :S

Hagamos un poco de historia, (gracias a Wikipedia, que ahora mismo es lo que tengo más a mano XD), Drácula fue escrita por este hombre que ven en la siguiente imagen:


Abraham Stoker, o más conocido como Bram Stoker (1847 - 1912), novelista y escritor irlandés que publicaría su novela más famosa (y que ha dado pie a tanto) en 1897 y cuyo protagonista, el Conde Drácula, estaría inspirado en el personaje histórico Vlad Draculea o Vlad Tepes "el Empalador".

En torno a este personaje, gracias al cual Stoker realza la figura del vampiro, se crea toda la trama de la novela y personalmente, creo que el peso de la novela no recae en la figura del Conde Drácula en sí, sino más bien en cómo su paso por los distintos escenarios, siendo Londres el principal, afecta a los que podríamos considerar los seis personajes protagonistas, a saber Jonathan Harker y su esposa Mina Harker, el profesor Van Helsing, el doctor Jack Seward, Lord Godalming y el americano Quincey Morris, y cómo estos han de enfrentarse al Mal que expande el Conde a su paso.

Es decir, brevemente, la novela se inicia con la visita del abogado Jonathan Harker al castillo del Conde Drácula en tierras transilvanas para acordar la compra de una serie de propiedades en Londres. Durante su estancia en el castillo, Harker empieza a ser consciente de los extraños hábitos del Conde, que le llevarán a sospechar de la auténtica naturaleza de su cliente. Abandonado el abogado hasta casi morir, el Conde consigue llegar a Inglaterra donde se empiezan a desatar sucesos extraños que nos introducen varios personajes que serán decisivos para la lucha contra el vampiro. Por un lado, el doctor Seward, director de un psiquiátrico con un paciente muy especial que guarda una estrecha relación con Drácula, y por otro lado, la señorita Lucy, amiga de Mina y primera "novia" inglesa del Conde. La señorita Lucy servirá de nexo de unión entre los seis protagonistas anteriormente mencionados, que serán los que asuman el papel de derrocar el Mal de Drácula.

Si bien la trama es sumamente interesante, otro punto más a su favor que añadir es la forma en la que está escrito, es decir, en vez de encontrarnos con la típica novela escrita en tercera persona por un narrador ajeno, nos encontramos con una historia construida a partir de lo que cada personaje escribe en su diario. De esta forma, el argumento queda hilado en perfecta conexión saltando de un diario a otro, de las inquietudes de un personaje a las de otro, de unas experiencias a otras.

Así pues, la historia en sí es magnífica, pero si tuviera que quedarme con algo, es con el estilo narrativo, sabía que había sido escrito de esta forma, pero al leerlo de primera mano me atrevo a decir que es un estilo que le otorga a la novela una belleza superior; así que no puedo más que ponerlo en la lista de mis libros favoritos, sin lugar a dudas.

Seguramente, muchos de ustedes que me lean ya lo habrán leído y podrán pensar que vengo aquí a descubrirles un mundo ya harto conocido, pero por favor, permítanme transmitirles la ilusión que me invade al hablar de una novela que me ha sorprendido por su elegancia, su belleza y su historia.

Pot último, y es algo que quiero tomar como hábito cada vez que escriba sobre algún libro, quiero dejarles con el primer párrafo de la novela, para intentar animar a aquellos que no lo hayan leído a acercarse a esta obra maravillosa. La edición que he leído pertenece a la colección Clásicos de la Literatura, de la editorial Edimat, y empieza así:

CAPÍTULO PRIMERO

DIARIO DE JONATHAN HARKER

(Dejar en taquigrafía)

3 de mayo. Bistrita. Dejé Munich el 1 de mayo a las 8:35 y llegué a Viena por la mañana temprano; debería haber llegado a las 6:46, pero el tren se retrasó una hora. Budapest parece un sitio maravilloso, según el vistazo que pude darle desde el tren y lo poco que pude andar por las calles. Temía alejarme demasiado de la estación porque habíamos llegado tarde y trataríamos de respetar lo más posible el horario previsto. La impresión que tuve fue de que estábamos dejando occidente y entrando en oriente;el más occidental de los espléndidos puentes del Danubio, que aquí tiene una anchura y una profundidad generosa, nos condujo hasta las tradiciones del dominio turco.
[...]

El resto es cosa de ustedes...

Greetings from the coffin

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