19.6.17

Videojuegos: The Last of Us. Remasterizado


Ficha del juego


Título: The Last of Us. Remastered
Compañía: Naughty Dog
Fecha de lanzamiento: 14 de junio de 2013. Remasterización: 30 de julio de 2014
Plataformas disponibles / Jugada: Play Station 3, Play Station 4
Género: Survival horror, Shooter en 3ª persona, acción-aventura
Idioma / Subtítulos: Castellano / Castellano
Jugadores: 1 / Modo multijugador
Sitio web



Primero fueron los Cooper

La historia nos lleva en primer lugar a Austin, Texas. En una casa a las afueras de la ciudad vive Joel, nuestro protagonista, con su hija Sarah. Todo parece ir tranquilo hasta que empiezan a escucharse gritos, ruidos y explosiones cada vez más cerca de la casa. Las noticias hablan de una pandemia, algún tipo de virus (una mutación del hongo Cordyceps) que está convirtiendo a las personas en una especie de monstruos caníbales. Este mismo virus afecta a los vecinos de Joel y Sarah, los Cooper y son atacados en su propia casa viéndose obligados a huir.

Por suerte, nada más escapar se encuentran con el hermano pequeño de Joel, Tommy, que temiendo lo peor había ido a buscarles. A partir de aquí inician su camino hacia la ciudad en el que se encontrarán con todo tipo de escenas, cada vez más horribles y angustiantes conforme se expande el virus. Poco después, sufrirán un accidente de coche y se verán obligados a continuar a pie tratando de llegar a una zona segura, mientras escuchamos los gritos y jadeos de los infectados que intentan darnos caza. Hasta que se produce lo peor, se ha establecido una zona de cuarentena y todas las salidas están bloqueadas por el ejército.


20 años después...

Han pasado 20 años desde la aparición de la pandemia y la mayoría de los supervivientes viven en zonas de cuarentena controladas bajo ley marcial por el ejército. Los bienes empiezan a escasear y no han tardado en salir grupos dedicados al contrabando o incluso grupos de resistencia que batallan a su manera contra el virus. El más importante de estos grupos es el de los Luciérnagas. 

Uno de esos supervivientes es nuestro Joel, que ahora vive en Boston y se dedica al contrabando junto a su compañera Tess. En una de nuestras escapadas para trapichear, los Luciérnagas se ponen en contacto con nosotros para que llevemos a una chica a un punto de recogida. La chica se llama Ellie, y los Luciérnagas creen que es de vital importancia para la curación del virus. Pero al final las cosas no salen como estaban previstas y Joel terminará viéndose obligado a recorrer medio Estados Unidos con Ellie para llevarla a la sede de los Luciérnagas donde podrán investigarla.

Así, a lo largo de diversos episodios iremos viajando de Boston a Lincoln, de Lincoln a Pittsburgh, de Pittsburgh al Condado de Jackson, después pasaremos una larga temporada en Colorado hasta acabar en Salt Lake City (o no). Una de las cosas que están muy cuidadas en el juego es el paso de las estaciones. Empezamos en verano, y a medida que va pasando el tiempo, viajamos de una ciudad a otra, y se acerca el frío, la ropa de nuestros protagonistas también va cambiando. Parece algo obvio, pero no siempre ha sido este un detalle al que se le prestara mucha atención en los videojuegos.


Los estadios del virus

El virus tiene dos formas principales de transmitirse: bien a través de fluidos corporales (en el juego suele abundar los mordiscos) o bien por unas esporas que se desprenden de los cadáveres de los infectados. Por eso uno de los elementos imprescindibles de nuestro protagonista es su máscara.

Dependiendo del tiempo que una persona pase en contacto con el virus, irá sufriendo cada vez más mutaciones que para nosotros equivaldrá a más dificultades a la hora de matarlos. Los dos primeros estadios, conocidos como corredores y acosadores, son los más sencillos de matar e incluso podremos usar armas blancas para acabar con ellos. El siguiente estadio es el de los chasqueadores, una mutación en la que se les abre el cráneo y les sale como un hongo por esa parte que les deja ciegos. Los chasqueadores se guían por el sonido, por ello lo mejor es intentar pasar sin hacer ningún ruido o acercarse a ellos sigilosamente para acabar con ellos por la espalda. Si no es posible, es recomendable tener un buen puñado de dagas por si se acercan a nosotros peligrosamente. El último estadio es el de los hinchados, bestias enormes completamente mutadas recubiertas con placas de hongos. Con estos gasté muchos cócteles molotov y lanzallamas, pero es que es la mejor forma de acabar con ellos.

Como ya se habrán dado cuenta, para enfrentarnos a estas criaturas contamos con un arsenal bastante interesante: armas blancas, armas de fuego de corto y largo alcance, y otras armas arrojadizas como los cócteles molotov o bombas caseras con metralla. Todas estas armas las podremos ir modificando en diferentes mesas que encontraremos distribuidas en los diversos escenarios. Y yo no quiero decir nada, pero teman lo que venga si se encuentran una mesa de estas.


¿Y ustedes? ¿Cómo reaccionarían?

Para mí, una de las cosas que convierten a The Last of Us en un juego increíble, además de su jugabilidad, sus gráficos, su banda sonora y otros detalles, es su historia. Me parece brutal su capacidad de convertir algo que puede no ser muy original -un virus se expande y convierte a casi todo el mundo en una especie de zombi, mientras los pocos supervivientes que quedan hacen todo lo posible por durar un día más-, en una historia única, brutal, despiadada y sobre todo, que no deja indiferente al jugador. 

Y creo además, que todo ello lo logra con dos matices. Por un lado, la relación que surge entre Joel y Ellie. Joel es la perfecta definición del anti-héroe y Ellie es una joven que tiene mucha carga emocional a sus espaldas y esta aventura la llevará más allá de sus límites. Son dos personalidades que chocan entre sí porque cada uno carga con sus heridas, y es ese miedo el que les llevará a vivir distintas situaciones.

Y por otro lado, el matiz que me parece más increíble y el que más me ha gustado. A lo largo de su viaje Joel y Ellie se encuentran con todo tipo de individuos. A veces no solo tienen que enfrentarse a los infectados, otras deberán luchar contra las personas que aprovechando la situación de la pandemia han dejado salir a la luz sus perversiones más horribles. Y para mí es aquí donde está la grandeza del juego, cómo a través de cada encuentro de nuestros protagonistas con otros personajes exploran las distintas reacciones que pueden tener los seres humanos ante semejante situación: desde el lobo solitario, hasta los que se juntan y se organizan para intentar sobrevivir de la mejor manera posible; desde el muchacho que huye con su hermano pequeño e intenta protegerlo, hasta el grupo que comete las mayores atrocidades con todo aquel que se cruza.

Estos encuentros son la clave de la historia, ya que representan los momentos más dramáticos y son los que influirán de forma significativa en la relación entre Joel y Ellie, y en nuestros propios sentimientos como jugadores.


Left behind

La edición remasterizada cuenta además con un DLC llamado Left Behind en el que profundizamos un poco en el pasado de Ellie, mientras superamos una parte de la historia principal que habíamos pasado por alto en el juego. A lo largo de la historia principal manejamos principalmente a Joel, pero hay un momento en el que podremos manejar a Ellie. El DLC nos permite manejar durante más tiempo en los encuentros que tienen en el centro comercial de Colorado. 

Mientras ayudamos a Ellie a lo largo del centro comercial, ella rememora la aventura que había vivido con su amiga Riley tres semanas antes de que empiece la historia principal, que, curiosamente, también se desarrolla en otro centro comercial. Este DLC será clave para entender cómo Ellie llega a convertirse en una pieza fundamental para la curación del virus.


Últimas reflexiones

Hay juegos que se hacen para el disfrute y la relajación de los jugadores. Pero hay otros que se hacen para remover algo en aquel que se atreve a jugarlos. The Last of Us es uno de estos juegos. Es un juego que engancha, porque los personajes son muy atractivos y siempre queremos saber qué es lo siguiente qué les sucede. Pero además es un juego con la suficiente carga emocional como para no dejar indiferente. Personalmente, hay uno de los escenarios que más me impactó. No quiero revelarlo para no destrozar ninguna parte de la historia, pero recuerdo que para mí fue uno de los momentos más duros de la historia, y a la vez fue uno de los momentos por los que mereció haberlo jugado.

Ojalá se animen a jugarlo si no lo han hecho ya, pero dense prisa que no queda mucho para que salga la segunda parte. Y si lo han hecho ya, cuénteme aquello que más les llamara la atención.

Gracias por leer,
greetings from the coffin

12.6.17

Mi primera experiencia en una Escape Room

"Datos, datos, datos.
No puedo fabricar ladrillos
sin arcilla"
~ Sherlock Holmes

ace algunos miércoles el Señor Invierno y yo nos animamos a probar una de Escape Room. Para aquellos de ustedes que no sepan de qué trata este juego, la escape room consiste en que se nos encierra en una habitación misteriosa, con un montón de enigmas y pistas, y disponemos de 60 minutos para resolver todos los puzzles y lograr escapar de la habitación.

La experiencia que probamos es la que organiza la empresa The X-Door, que en Madrid se encuentra en la calle Gran Vía, número 16, al lado de la tienda Ale-Hop y por si tienen más interés en ella, en este enlace les llevo a su página web.

Lo que tuvimos que hacer fue reservar la sesión, porque tienen unos horarios muy limitados, pero tampoco tuvimos muchos problemas ya que la reserva la hicimos ese mismo miércoles. Teníamos la sesión a las 17:45 y cuando llegamos allí nos recibió una mujer muy maja que nos explicó las normas del asunto. Íbamos a estar encerrados en una habitación, donde había determinados objetos que estaban marcados con una cinta para saber que allí no había nada y no había que tocarlos; tendríamos una hora para lograr escapar de la sala (no sé qué pasaría si no llegáramos a lograrlo, quizá empezaría a inundarse la habitación o a llenarse de arena XD); y estaríamos todo el tiempo vigilados por si nos atascábamos en algún puzzle para que nos pudieran mandar las pistas a través de un televisor que hay en la habitación o de un teléfono, si el bloqueo es mayor.

La verdad es que lo primero que pensé en cuanto nos encerraron en la habitación es que iba a estar al menos 10 de esos 60 minutos mirando la habitación con los ojos iluminados. Estaba decorada de tal forma que lo primero en lo que pensé fue en Sherlock Holmes, parecía el despacho de algún investigador o detective del siglo XIX y como estas cosas me gustan y me pierden bastante estaba realmente emocionada. No les voy a contar nada sobre la habitación y sobre en qué consistía cada enigma, pero baste decir que había muchos códigos y muchas llaves.

Aquellos de ustedes que me llevan leyendo desde hace más tiempo saben de mi pasión por los juegos de buscar objetos ocultos, así que aquí me sentía como si un juego de estos hubiera salido del mundo virtual al mundo real. Lo estuve disfrutando como una niña pequeña, como si estuviera en la novela de El código Da Vinci, que para mí uno de sus encantos (si no el mayor) es precisamente todo lo de los enigmas, ir de un puzzle a otro, de una pista a otra. Pues bien en una escape room somos nosotros los protagonistas, los que tenemos que jugar con nuestro ingenio para lograr escapar de la habitación antes de que se acabe el tiempo.

Si tuviera que señalar un aspecto negativo, que tampoco es negativo sino que depende de la reacción de cada persona, es que dejaban muy poco tiempo para pensar. Enseguida en cuanto nos bloqueábamos un poco, ya nos estaban dejando las pistas en las pantallas. Y es como "lo agradezco, pero también quiero pensar por mí misma, aunque en vez de 2 minutos tarde 7". Pero tampoco es algo de vital importancia.

En cualquier caso, mi novio y yo quedamos encantados con la experiencia, y me encantó ver cómo lo que no descubría uno, lo descubría el otro... Somos un muy buen equipo, la verdad, y seguro que en cuanto se presente la ocasión nos volveremos a hacer una Escape Room. Lo que sí hemos estado viendo es que hay experiencias como esta que es sin historia, no hay nada que descubrir, solo hay que escapar de la habitación. Pero hay otras sesiones que sí incluyen actores y hay que resolver un misterio, y esas también me atraen bastante. 

Fue una experiencia increíble de la que salimos muy emocionados y la recomiendo a todo el que le gusten estas cosas de misterios, enigmas, pistas, puzzles porque seguro que la va a disfrutar muy mucho.

Gracias por leer,
greetings from the coffin

5.6.17

Mis ocho melodías favoritas de Harry Potter

"¡Ah la música! ¡Una magia
más allá de todo lo que
hacemos aquí!"
~ Albus Dumbledore

oy dedico una nueva entrada a hablar de Harry Potter. Sinceramente, creo que a este paso voy a tener que hacerle una sección exclusiva en la parte superior del blog. Pero qué le voy a hacer, si después de 19 años desde que empezara a leerlo aún me sigue maravillando como el primer día...

Para mí uno de los mayores aciertos de llevar los libros a la gran pantalla fue sin duda la banda sonora. Aunque la escuchen sin ver las películas, tiene la capacidad de recrear ese entorno mágico del mundo de Harry Potter. Y una de las cosas que más me gusta hacer es releer y releer y releer las novelas escuchando la música de fondo.

Por eso hoy quería hablarles de cuáles son mis piezas favoritas de cada película. La verdad es que mientras estaba apuntando me ha salido una lista bastante larga, pero la he reducido a una pieza por película. Curiosamente, si bien es cierto que John Williams fue el creador del tema clásico de Harry Potter, soy más fan de las últimas bandas sonoras, quizá por volverse más oscuras o por desprender más carga emocional. En cualquier caso, aquí les dejo mis ocho favoritas. Siéntense y déjense embriagar por la magia de la música:

Harry Potter y la Piedra Filosofal - Hedwig's Theme - John Williams

Harry Potter y la Cámara Secreta - The Duelling Club - John Williams

Harry Potter y el Prisionero de Azkaban - A Window to the Past - John Williams

Harry Potter y el Cáliz de Fuego - Harry in Winter - Patrick Doyle

Harry Potter y la Orden del Fénix - A Journey to Hogwarts - Nicholas Hooper

Harry Potter y el Misterio del Príncipe - Dumbledore's Farewell - Nicholas Hooper (aquí tengo que decir que antes cuando estaba escuchándola me ha recordado mucho a Penny Dreadful, y la verdad creo que encajaría perfectamente en la banda sonora de la serie XD).

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Pt. 1 - Godric Hollow's Graveyard - Alexandre Desplat

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Pt. 2 - Lily's Theme - Alexandre Desplat

Se me han quedado algunas muy buenas en la lista, pero he puesto las que más me emocionaron y me emocionan. Espero que les guste y que se animen a compartir sus piezas favoritas de Harry Potter ^^.

Gracias por leer,
greetings from the coffin

27.5.17

Cuando el NO deja de ser NO

iempre he dicho que todo comenzó cuando tenía 17 años, pero es mentira. La primera vez que me sucedió debía de estar en Segundo o Tercero de la ESO. No sé si fue por alguna emergencia o por un simulacro de emergencia, el caso es que nos juntamos muchas personas en el vestíbulo del instituto y en un momento dado sentí que alguien me agarraba el culo. Al darme la vuelta no pude distinguir quien había sido, pero fue un momento horrible que me alteró muchísimo.

A los 17 años, en el fin de semana que abría las vacaciones de Semana Santa tuve una cita con chico que era algún año mayor que yo. Todo parecía ir bien y empezamos a besarnos. No estaba preparada para nada más, y a pesar de todas las veces que dije que no, él empezó a tocarme. "Tuve la suerte" de que paró, así que recogí mis cosas y marché corriendo a casa, a encerrarme en mi habitación para romper a llorar. Recuerdo que sentía que me quemaba la piel que él me había tocado, y la suciedad. Me sentía sucia, y lo único en lo que pensaba era en arrancarme la piel donde aún seguían sus huellas... Desde entonces me es imposible llevar bien el hecho de que la gente me toque, en especial los hombres.

Poco antes de entrar en la universidad, cuando estaba disfrutando de mi verano en casa con la Play y un Final Fantasy (creo que el IV), empecé a recibir llamadas soeces de números desconocidos. Muchos terminaban enfadándose conmigo o incluso insultándome. Hasta que "tuve la suerte" de que uno de aquellos hombres se pusiera a hablar conmigo tranquilamente y me explicara la situación: alguien se había hecho pasar por mí en un chat de citas sexuales y estaba dando mi teléfono. Nunca supe quién lo hizo.

Después de entrar en la universidad, mientras hacía la carrera empecé a trabajar en un cine. Me llevaba muy bien con los chicos que trabajaban allí, en especial con uno, parecíamos tener buena química. Así que, a pesar de mi trauma me decidí a animarme. Y un domingo, a la salida del curro, me acompañó un rato y terminó besándome. El fin de semana siguiente me ignoró por completo, como si nada hubiese pasado. Cuando hablé con él, me dijo que lo hizo porque le apetecía pero no quería nada más. Y mi trauma crecía a medida que mi confianza en los hombre volvía a hacerse pequeñita.

Seguía en la carrera, y un verano un colega y yo nos apuntamos a un grupo que organizaba la Comunidad de Madrid para hacer excavaciones arqueológicas. Parecía algo tipo granja-escuela pero con arqueología de por medio. El lugar en que dormíamos era un terreno cerrado y preparado para acampar, teníamos palés con una lona a dos aguas y colchones finitos. En nuestra tienda dormíamos mi colega, otra chica que se nos hizo muy amiga y yo. Una de las últimas noches, los monitores que nos dirigían hicieron una fiesta de despedida a la que también se sumaron los monitores del lugar en el que dormíamos. Uno de ellos empezó a besarme. El quería acostarse conmigo y yo no tenía la más mínima intención. Así que después de la fiesta y a pesar de su insistencia conseguí irme a dormir tranquila. Tranquila hasta que desperté sobresaltada porque este mismo individuo estaba intentando meterse en mi saco de dormir en modo sigiloso. Menos mal que tengo el sueño ligero y me despierto con cualquier cosa, porque me aterra pensar qué habría podido pasar si no...

Tiempo después entró en el cine un chico nuevo, y empezó a gustarme. En una cena de Navidad que organizamos en casa de uno de los jefes, aprovechamos para conocernos mejor. Pero a esa cena también acudió un amigo de un compañero del cine. El amigo tenía pinta de beberse de todo y meterse de todo, es de la clase de gente que me altera y me pone muy nerviosa, porque tiene una actitud de sobrado. Y en un momento en que nos quedamos él y yo solos, me besó. Sin mediar palabra. Me pasé el resto de la noche huyendo de él.

Volviendo al chico nuevo, poco después empezamos a salir. Pero solo duramos un mes y medio. Resultó que solo había salido conmigo con la intención de despertar los celos de la mujer de quien realmente estaba enamorado. Y mi confianza en los hombres volvió a hacerse añicos.

Y llegó él. Le conocí un verano cuando nos apuntamos a una asignatura de la carrera sobre prácticas de Arqueología. Después de las prácticas seguimos hablando y me empecé a enamorar. Y lo mejor de todo es que le conté casi todos mis traumas (estos retales que hoy estoy compartiendo con ustedes) y aun así, él se enamoró de mí. Por primera vez sentí que podría convertir estas heridas en cicatrices, y que con paciencia y cariño podría superarlo. Sobre todo con paciencia, porque había veces que me costaba mucho soportar que me tocara, pero se me hacía más insoportable la idea de hacerle daño de alguna forma y entonces callaba. Fue pasando el tiempo y llegó a pedirme matrimonio. Le dije que sí sin dudar, y por primera vez, me sentía segura, que no tenía que preocuparme por mis traumas, porque había una persona que quería compartir su vida conmigo y estaría ahí para ayudarme. Pero entonces me dejó. Y una de las razones que me dio (aunque nunca he llegado a entenderlo del todo...) era de índole sexual. Eso fue lo que más me dolió... Ojalá pudiera chasquear los dedos y que de repente desaparecieran todos los traumas, pero lamentablemente no es así, y me vi de nuevo sola, rota, con las heridas abiertas y la piel que quemaba.

Un "amigo" que se erigió sin contar con nadie como mi salvador, se enteró de la ruptura y aprovechó la situación para declararse. Ante mi negativa, se hizo la víctima diciéndome cosas como que él no tenía la culpa del daño que otros me habían hecho, que él estaría aquí siempre para cuidarme, para salvarme de todo mal. Y empezó a acosarme a través del WhatsApp. Por suerte, con el bloqueo de la aplicación terminó por cansarme pero fue un año y medio a intervalos bastante desagradable.

Durante las navidades del 2015 al 2016, primero empezó a hablarme un antiguo compañero del colegio. Era el día de Navidad ya bien entrada la noche. Me dijo que estaba en su casa, solo con su novia que estaba durmiendo en la habitación de al lado. Me dijo que tenían problemas y que no sabía que iba a pasar con su relación. Me dijo que yo le atraía sexualmente y que por qué no iba a su casa en ese momento a -palabras textuales- "echar un polvo sin ningún tipo de compromiso". Creo que puede imaginar mi respuesta.

Poco después un antiguo compañero de la universidad empezó a hablar conmigo. Me dijo que siempre le había gustado, pero como tenía novio no se había atrevido a decirme nada, hasta ahora, que habíamos retomado el contacto. Me habló con unas palabras tan bonitas que me animé a quedar con él. Solo dos veces. Solo dos citas, o dos torturas. Me bastó eso para saber que solo quería acostarse conmigo, que no había nada de amor; y me bastó eso para sentir náuseas por la forma en que me trató y me tocó. Me devolvió a aquel odioso momento de mis 17 años. Y de nuevo, quería arrancarme la piel que él me había tocado.

Y al poco estreché la relación con un chico que había conocido a través del blog. Varios correos amables, nuevas palabras bonitas, y esta vez sí pensé que podríamos vivir una aventura interesante. Y nuevamente me llevé el mazazo. Para él solo era una amiga con derecho a roce cuando a él se le antojara, una muesca más en su cama. Y esta fue la gota que colmó el vaso. Me sentía usada, y ni siquiera las lágrimas conseguían lavar el asco que sentía. Pero también me sentía culpable, ¿qué había en mí que hiciera que los chicos solo que me quisieran para eso y ya?

Y me cerré. Estaba tan cansada de contarle a cada chico que conocía mis traumas (porque siempre he pensado que si alguien quería intimar conmigo lo justo es que conociera mi historia por si mi cuerpo no reaccionaba como debiera, que no se asustara), de revivir una y otra vez lo mismo, que decidí pasar de todo y centrarme en mí al 100%.

Hasta las navidades pasadas. Vi que existía una especie de red social para jugones (o gamers, como prefieran) y me animé a entrar. Principalmente porque estoy intentando meterme en el mundillo, y lo vi como una buena oportunidad. Nunca tuve la intención de entrar aquí para ligar y nunca lo manifesté. Y sin embargo, mi bandeja privada estaba llena de chicos que me mandaban fotos de sus miembros, o me decían cosas como "te quiero hacer un hijo" y otras bellezas de la literatura castellana. Abandoné la red.

Y esto acaba la semana pasada. Bajé un momento al Súper a comprar algunas cosas de última hora, y en la puerta siempre hay un hombre pidiendo. Normalmente, las abuelillas que van con sus perretes se los dejan y cuando salen, le suelen dar alguna moneda por el cuidado. El caso es que este hombre  (que solo habla inglés) me paró cuando salía de comprar y me habló de tal forma que me sentí obligada a coger su número de teléfono. Me dijo que le llamara algún día para quedar. Y desde entonces no sé qué hacer o cómo sentirme la próxima vez que pase por ahí, de momento lo estoy evitando.

* * * * *

Todo esto que hoy les he contado es algo que he llevado durante estos años en silencio, solo por una razón, por un miedo: el miedo a que se enteren mis padres. Incluso hoy, ahora que lo comparto por aquí, mi mayor miedo es que mis padres puedan llegar a leerlo, porque puedo imaginar el daño que les hará leerlo, y no quiero que pasen por algo así.

Pero también necesitaba contarlo, compartirlo, darle la visibilidad que merece porque es algo a lo que nos enfrentamos las mujeres cada día, en cualquier momento, sin importar el barrio, la ciudad o el país en que vivamos. Y también necesitaba contarlo porque últimamente todos estos recuerdos están acudiendo a mí de forma violenta y no son pocas las noches que acabo bañada en lágrimas por su culpa. Quizá sea su forma de decirme que ya es hora de enfrentarlos en vez de silenciarlos. Y más allá de eso, quería contarlo no tanto para denunciar, como sí para exigir dos cosas. La primera y más importante es que quiero que 

un NO vuelva a ser un NO y se respete como tal.

La segunda cosa atañe a la sociedad. En estos años en los que he tenido que sufrir todo esto, la sociedad y la forma en que trata el sexo no me han ayudado en nada. No soporto la forma en que se cosifica a la mujer y se la reduce a un mero objeto sexual, no soporto la forma en que se frivoliza y se vulgariza el sexo, un acto sagrado convertido en algo burdo, pero sobre todo, no soporto la ligereza con la que se usa el lenguaje, especialmente cuando se emplean expresiones sexuales denigrantes.

Les pondré unos ejemplos. Hace unos años en las redes sociales empecé a seguir varias páginas de temática pottérica. Recuerdo que una de ellas llevaba por título algo parecido a "Vamos a violar a Daniel Radcliffe". ¿De verdad usamos con tanta ligereza el lenguaje que no somos conscientes de lo que realmente entraña la palabra "violar"? Con todo el daño que sufren las víctimas de violación, y se usan estas expresiones como si nada.

Y otro caso es el de los grupos de "machitos varoniles", como esos que han salido últimamente en las noticias. No ya por lo que puedan hacer, sino por lo que puedan decir. Ese lenguaje machista, "cosificador", soez, me revuelve las entrañas cada vez que oigo que el lenguaje se emplea de esta forma. No solo demuestran su bajeza moral, sino también su absoluta falta de empatía. Imagínense esta situación: un grupito de estos "machos" están en un bar soltando perlas denigrantes hacia las mujeres y en la mesa de al lado hay una mujer que ha sufrido abusos sexuales. Imagínense esa situación, y lo que puede llegar a sentir la mujer. A mí me causa dolor.

Aún falta mucha educación, y sobre todo una educación que incida en el lenguaje, a veces una palabra puede quemar la piel lo mismo que la mano que toca sin permiso.

Y a usted, hombre o mujer, que haya sufrido algún tipo de abuso, si necesita compartirlo o alguien con quien hablar, aquí a la izquierda del blog tiene mi dirección de correo electrónico.

Gracias por leer,
greetings from the coffin