miércoles, 25 de julio de 2018

Relato de nuestro saqueo por Málaga


Había oído que en una tierra llamada Málaga cada año en una determinada fecha podía verse un tesoro conocido como "Gamepolis", así que mis grumetillos y yo pusimos rumbo a aquel lugar, a ver de qué se trataba. Nuestro barco volador, El Dementerio, surcó tierras madrileñas, manchegas y andaluzas, surcó la montaña y la llanura, surcó un sol abrasador. Y cuando ya el viento nos susurraba lo poco que quedaba para arribar a esa extraña tierra malagueña, nuestro hombre en la cofa gritó "¡Dolmen a la vista!" y echamos el ancla en las cercanías.

Dolmen de Menga, del Conjunto de Antequera
Antequera era el nombre de aquella lejana tierra. Ocupamos y saqueamos los dólmenes de Viera y Menga. Me gustaría decir que dejamos nuestra huella en ellos, pero en realidad fueron ellos los que dejaron la huella en nosotros, con su Pasado, su belleza y su majestuosidad. No sabía qué tesoros nos aguardarían en esta aventura, pero habiendo sido este el primero sentí mi corazón sobrecogerse. Pero el tiempo y el sol apremiaban (y el hambre también) y volvimos al barco para continuar nuestro camino.


Llegamos y allí estaba esperando. Siempre en calma, siempre revuelto. El mar nos abría sus brazos, nos sonreía a cada paso y encontré regocijo en ello. A pesar de ser piratas de barco volador también sentimos añoranza del mar. Y ahí estaba, después de tantos años sin sentir el mar, ahí estaba. Provocando una marea en mi interior, meciéndome el alma, susurrándome que no importaba el tiempo que habíamos estado separados, que para siempre él y yo seríamos uno, que para siempre me esperaría. 

Y una noche furtiva, ajena a los ojos de mis grumetillos hice algo. Le robé un minuto al mar. Quería retener su voz, su salvaje arrullo nocturno. Quería tener sus palabras cerca para cuando el mar estuviera lejos. Guardé su voz, su susurro y su grito en mi artilugio móvil. Y ahora, mientras escribo, escucho su voz y me invade la sensación de que un minuto de mar encierra una eternidad de sentimientos...


Pero descubrimos que el mar es solo uno más de los tesoros de Málaga. Dejamos El Dementerio a buen recaudo bajo el nombre de Jane Smith (siempre es bueno ser precavida) y nos preparamos para arrasar y saquear el centro histórico. Antes quise visitar su cementerio inglés y presentar mis respetos ante los hombres y mujeres que habían elegido Málaga como lugar para su descanso eterno. Da igual si se navega por el cielo o por el mar, nunca se sabe qué te puedes encontrar entre la bruma y la niebla, así que siempre es bueno estar a bien con los muertos.


El saqueo del centro histórico se quedó en una simple visita. Nunca había conocido tan buena defensa natural como el sol de aquella tierra. El teatro romano, la Alcazaba y el Castillo de Gibralfaro, todo estaba protegido por ese sol abrasador. Así que los grumetillos y yo nos dedicamos a disfrutar de sus vistas, descubriendo que estos lugares eran el tesoro en sí. Y aunque no pudimos llevárnoslo en nuestro barco, arrasamos su recuerdo convirtiéndolos en fotografía.


Llegó el día de conocer ese tesoro del que llevábamos tanto tiempo escuchando hablar. El lugar donde se encontraba ese "Gamepolis" estaba ante nosotros y la codicia empezaba a brillar en nuestros ojos. Como si de la Isla de Tortuga se tratara, aquel lugar rebosaba música, juerga, jaleo... Incluso había una bebida que abundaba por todas partes. Dicen que daba alas, pero teniendo un barco volador ¿para qué las necesito?

En esta gran taberna del vicio mis grumetillos se dispersaron, por lo que mi segundo de a bordo y yo disfrutamos juntos tranquilamente de todas las maravillas que nos ofreció este Gamepolis. Y por supuesto arrasamos el lugar, este sí que lo saqueamos a conciencia. Encontré además un tesoro que puede ser muy útil para nuestras futuras travesías, un seguro por así decirlo...

Fue duro despedirse del mar, pero mis grumetillos, mi segundo y yo disfrutamos como hacía tiempo que no disfrutábamos. Y además, al regreso fuimos a nuestra taberna favorita y cerramos el saqueo tomándonos una fresquita cerveza de mantequilla.

Greetings from the coffin,
Arrrrr!

lunes, 23 de julio de 2018

El storytelling, la pirata y el mar


Si llevan un tiempo leyéndome, se habrán dado cuenta de que me gusta experimentar con la forma de escribir las entradas. Si les hablo de una película, un libro o cualquier otra cosa nunca me ha gustado hacerlo como si fuera una entrada suelta, sino que formara parte de un todo (aunque al final haya terminado por escribir entradas sueltas). Quizá lo que más puedan recordar sea cuando les escribía en forma de cartas.

Ya les comenté en la anterior entrada que últimamente me llama mucho el concepto del 'storytelling', pero ¿qué es exactamente? El storytelling es el arte de contar una historia, pero haciéndolo de tal forma que consigue conectar emocionalmente con la audiencia que está recibiendo esa historia. Hay un artículo muy bueno (y un blog en general) que explica y desarrolla muy bien el concepto del storytelling, escrito por mi tutor del curso de guión de videojuegos. Les animo a leerlo. Si pulsan aquí, les llevo directamente hasta su blog.

Pero, ¿y cómo voy a fusionar El Dementerio con el storytelling? Déjenme antes que les cuente otra historia. La historia de la piratería siempre me había llamado la atención. Cuando era una niña me regalaron un libro sobre piratas. Gracias a él conocí el código de los piratas, los castigos que sufrían y hasta me encontré con algunas de las mujeres piratas más famosas. Y a pesar de toda esa crueldad, no podía evitar acercarme a este mundo con un sentimiento romántico, quizá porque resonaba en mi mente una y otra vez aquella canción del pirata escrita por otro romántico, Espronceda.

Ahora, ya como historiadora, vuelvo una y otra vez a esa metáfora de la piratería. De alguna forma siento que los historiadores somos piratas en los mares de la Historia, que surcamos el Pasado y el Presente, que saqueamos la memoria de hombres y mujeres del Pasado, y como tesoros la repartimos entre los nuestros. 

Y no solo eso. Siento que de alguna forma el mar me llama y lo añoro. No echo de menos la playa, no, sino el mar que la baña. La libertad que representa, el peligro y la soledad, el viaje al interior de uno mismo, el rugido de las olas, la fusión con un cielo de horizonte...

Volvamos ahora con aquella pregunta sobre cómo fusionar El Dementerio y el storytelling. Para responderla, les voy a pedir que imaginen. Imaginen que este fondo de rayas es el que cubre las paredes mi camarote, que los cuadros de la cabecera adornan esas mismas paredes... Imaginen que soy la capitana de este barco pirata y que ustedes son mi tripulación. Imaginen que esto no es un blog, sino un viaje por los distintos tesoros que nos ofrece este mundo, y que en cada entrada comparto con ustedes esos tesoros de papel, virtuales o del Pasado que acabo de saquear.

E imaginen...

Que es mi barco El Dementerio,
que es mi blog la libertad.


lunes, 16 de julio de 2018

¿Dónde he estado?


Seguramente habrán pensado que he abandonado el blog. Y tenían toda la razón. Pero después de hablar con Tsukko sobre el progresivo y cada vez mayor abandono del mundo blogger, me entró la morriña y no me ha quedado más remedio que volver. Ahora les cuento un poco la razón.

Hace tiempo (ya algunos meses) terminé el curso sobre guión de videojuegos y hablando con el profesor sobre cómo dar visibilidad a los videojuegos que había creado surgió la posibilidad de hacer una página web profesional estilo portfolio. Mi idea fue también hacer un apartado de "blog" en el que más o menos contar lo que cuento aquí pero de otra forma. 

Tenía pensado escribir aquí una entrada de despedida una vez tuviera la web, dejándoles también el link. Pero a día de hoy sigo sin mi página y con morriña de reencontrarme con ustedes. Así que heme aquí. Bien es cierto que una vez tenga la web, alguno de los contenidos que publico aquí los trasladaré allí, pero que sepan que El Dementerio va a seguir dando guerra ^^.

Y dicho esto, ¿en qué más he pasado todo este tiempo? Pues bien, ya les hablé de 'Sumeria Sumergida', aquel proyecto de divulgación histórica centrado en el Oriente Próximo antiguo. Me alegra poder decir que poco a poco va creciendo. Pero no contenta con eso, empecé otro proyecto de divulgación histórica. Este se llama 'La Barca de las Mariposas' y está centrado en el mundo de la Muerte a través de la Historia. Este crece más despacio que el otro, pero poco a poco se van sumando cada vez más lectores.

Además de eso, en la misma escuela online donde hice el curso de guión de videojuegos, Gametopia, me apunté a los cursos de programación con Unity que tenían, así que voy poquito a poco. Sobre todo, muy poquito a poco porque este me cuesta algo más que el otro. Principalmente porque nunca he dado nada de programación y lanzarte ahí como una demente a por ello es algo suicida. Pero me encanta, el proyecto final es hacer un videojuego sencillito, y ya está mi maquinadora mente maquinando cosas.

También he descubierto algo que me apasiona: el storytelling. Y donde más he empezado a desarrollarlo es en las redes sociales de Sumeria Sumergida, donde cada domingo publico un fragmento de una historia que viaja por las historias del Oriente Próximo. ¿Les gustaría descubrirlo?

Básicamente en esto se ha ido mi tiempo. Sigo sin tener trabajo, algo que empieza a pesar, pero no sé, me mantengo positiva en este aspecto. Seré una inútil a ojos del mundo, pero una inútil feliz. Además este fin de semana, Xeron y yo nos vamos a Málaga, al Gamepolis, un macro evento sobre videojuegos y tenemos muchas ganas de poder perdernos unos días disfrutando de lo que más nos gusta.

¿Y ustedes? ¿Cómo están? ¿Han visto que he vuelto a cambiar el diseño del blog? Pues sí, perdonénmelo, pero es una forma de señalar este regreso y esta nueva etapa. Espero que les guste y bienvenidos de nuevo.

Greetings from the coffin